Cuando regalamos algo estamos contando algo de nosotros y por supuesto, buscamos una respuesta en el receptor: alegría, sorpresa, curiosidad…

En estas fechas de Navidad, amigos invisibles, Reyes y de cumpleaños los más afortunados, se puede pensar en una serie de reglas bastante útiles para regalar.

REGLA 1: Regalar aquello que nos gusta a nosotros mismos.

Piensas que si te gusta para ti, le va a gustar al otro, o a todo el mundo. Además, lo regalas también porque cuando lo vayas a usar esa persona te verás a afectado periféricamente para bien.

Ejemplo: Le regalas una cafetera a tu madre y así sabes que cuando vayas a su casa habrá buen café, o una gofrera porque te encantan los gofres y sabes que se los puedes pedir cuando vayas.

Es el peor de los regalos que puedes hacer porque nos estamos poniendo nosotros por delante de la persona a la que vamos a regalar, por lo tanto, es un poco egoísta.

REGLA 2: Regalar lo que crees que le gustaría a esa persona.

Hemos escuchado alguna vez que le gustaba o necesitaba algo pero precisamente porque esa persona lo anhela tanto y lo tiene tan claro te va a costar mucho dar en el clavo.

Si no aciertas con exactitud, el regalo va a bordear lo que le gusta pero no va a ser exactamente los que quería.

Ejemplo: Le regalas unos pantalones a tu hermano que le gustan con una raya roja, pero quizá en vez de con una raya vertical los quería con raya en horizontal, o con otra textura o directamente ahora que se los prueba no le quedan bien.

Puede parecer la forma más fácil de regalar pero al contrario, puede ser la más compleja. Por ello, en estos casos se suele hacer eso de reducir el riesgo y entonces se dice eso de “ven y te los pruebas” pero entonces ya no hay sorpresa.

Es muy fácil que haya un fallo de comunicación por alguna de las dos partes. Además, estás contando que eres un comodón y un poco vago.

REGLA 3: Regalar aquello que crees que es bueno o necesita la persona.

Este regalo pretende satisfacer algo que sabemos que esa persona necesita de verdad, al margen de si lo ha dicho, pedido, comunicado. Lo sabemos porque la conocemos y en la cotidianidad de nuestra relación con ella nos hemos dado cuenta.

Ejemplo: Regalas una panificadora a un familiar que sabes que le encanta el pan casero, pero no sabía ni que eso existía. Ahora puede elaborar el pan desde casa y a su gusto. Nunca le habría surgido comprarlo por si mismo. O por ejemplo, cuando regalas un disco de música y descubres un grupo nuevo a esa persona que por sí misma nunca lo habría adquirido.

Y ahora la pregunta es ¿Cuál es la mejor opción?

Pues claramente la tercera porque es el regalo que realmente no se olvida. Da a entender que conoces a la persona, que la aprecias, la has sorprendido de verdad y seguro que hablará siempre de tu regalo a otros. No hay nada más gratificante que regalar a otra persona un nuevo universo o esquema de pensamiento. Con este también se puede fallar pero arriesgar también dice mucho y bueno de ti. Y si aciertas, te coronas.

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