Quizás el polo más tonto se la carta pero siempre mi polo por excelencia. Ya apenas están en las cartas de helados, desplazados ya por miles de opciones mas complejas. 


Pero se han olvidado del hielo y de los sabores maestros: Limón, naranja, fresa y chocolate. 

Es ver uno y recordar tardes de aventuras con amigos, un mundo que se me antojaba enorme y que ocurría todo en el mismo barrio. 

Y luego el marketing más salvaje, ver en el palo al terminar que te había tocado otro, e ir a canjearlo en el mismo momento, sin trampa, ni sorteos, ni cartón.