El pasado martes se celebró el Día de Galicia. Por las redes sociales, concretamente a través de Twitter vi una campaña con el hashtag ‘Galifornia‘. Se trata de una especie de movimiento surgido de forma natural en el que el mensaje es que Galicia nada tiene que envidiar a California: sus playas, sus puestas de sol, el color de sus aguas..

A ver, y hablo con propiedad porque he estado en ambos lugares. ¿Por qué usar la estrategia de la comparación? Quizá Galicia no tiene nada que envidiar a California, pero quizá California no tiene por qué envidiar a  Galicia porque ambos lugares son únicos. ¿No estaremos siendo injustos con ambos destinos al intentar compararlos? Vender esto así es reducir estos lugares a postales, a fotos fijas, en lugar de hablar de lo que son, un conjunto de aspectos que configuran algo más que una foto: unas formas de vivir, unas gentes, una idiosincrasia local, unas vivencias y sensaciones específicas. Lo otro es un concepto de turismo de consumo rápido, de la gente que dice “tres Dias en Galicia y ya lo vi todo”.

Recuerdo haber estado en Venice Beach y haber tenido una sensación indescriptible, que no logré capturar en fotos, vídeos o grabaciones, solo queda en mi recuerdo, y quizá solo sea posible revivirlo volviendo allí. Tambien, aunque menos porque era muy joven, recuerdo la visita A Coruña y la fuerza del Atlántico, increíble.

Como ya publiqué en otro post, para mí viajar es acudir a otros sistemas y modos de vida, interesantes, curiosos de los que aprender e importar cosas al tuyo.

No reduzcamos un destino a un hashtag, ni a las odiosas comparaciones.

Fuente imagen: @galiforniaworld