Desde la semana pasada me encuentro aprendiendo algunas nociones básicas de este nuevo instrumento en la Escuela de Musica de Yecla. Con el verano y algo más de tiempo me animé a dar el paso y aprender el que es ya mi tercer instrumento después del oboe y el piano. El curso dura dos semanas pero estoy complementando con formación online.

La verdad que hay a quien le da por aprender idiomas, pero lo mío son claramente los instrumentos. Me suponen todo un reto y me encanta esa sensación de absorción mental plena que consigo cuando estoy esforzándome de verdad por aprender algo, es algo así como un estado de trance.

Vamos a decirlo, el ukelele es el primo tonto de la guitarra, poco punteo y mucho rascar acordes y animarte a cantar. Aunque se ven cosas increíbles. Cualquiera diría que el ukelele tiene poco de instrumento y más de juguete. Pero bueno, ha sido mi primer contacto con un instrumento de cuerda y a mí me ha encantado.

Con el ukelele te das cuenta de que con cuatro o cinco acordes salen la mayoría de las canciones actuales, cuando no menos. El rodillo actual de la música queda lejos de lo que luego toco con el piano, piezas barrocas a 3 voces o piezas con un componente lírico e interpretativo con el que puedes estar meses y meses puliendo detalles.

Otra cosa distinta de cuando empecé con el piano es el proceso de aprendizaje. Con el piano nunca habría pensado en buscar algo en Google o mirar un tutorial en youtube, aunque el otro día me volví loca sacando el sonido Motown. Ahora es tremendo, además de porque el ukelele es un instrumento como muy social y hay mucho contendió viralizado. Tutoriales súper  profesionales, donde e enseñan a tocar todo tipo de éxitos.

Nada que ver el uno con otro pero, por eso mismo, interesantes ambos.