Leyendo en libro de Onfray me encontré con una curiosa definición de ateo en la Antigüedad. 

Ateo, en un principio, no fue aquel que no creía en Dios, sino que no creía en los dioses dominantes decretados por la sociedad.

Pero va más allá, ateo era la persona que tenía una creencia más heterodoxa, que podía creer en un dios vecino o extranjero; Incluso que no desocupaba el cielo sino que lo poblaba con sus propias criaturas.