A veces nos pasa con un cliente que a mitad de la consulta se cuestiona el fin de la misma.

“¿Para que sirve la consulta, definir mi cliente ideal y empresa ideal si luego las cosas en el mundo real serán iguales?”

No hay que venderle la consulta. Una respuesta errónea sería:

“La consulta te ayudará a analizar tu problema de comunicación, fijar tus objetivos, ser más coherente”

¡No!

Esta repuesta te generará más dificultades y reforzará precisamente esa duda.

Hay que decirle y enfrentarlo a el mismo:

“Tu problema de comunicación es (el que haya dicho). Quisiera saber ¿cuanto tiempo puedes tolerarlo?

Estas ideas las saco del libro “Psicoterapia del cliente” de Carl R. Rogers con un contenido muy interesante  para todos los que nos dedicamos a la consultoría. En breve escribiré un post más extenso.