Bueno, pues tengo que decir que a mí La la land no me ha gustado, y diré más, estoy muy enfadada con la película. Y yo sí lo digo con conocimiento de causa porque la vi hace dos semanas y todavía guardo el gusto amargo de la película.

No solo fui con ganas de verla sino que soy una persona a la que le gustan los musicales. Además, sabía que iba a salir la ciudad de Los Angeles, una ciudad de la que guardo muy buen recuerdo y que me encantó. Pero claro, tanto esfuerzo que puse y me encuentro con una película… muy bella estéticamente pero que me defraudó en la historia en si.

La la land cuenta la historia de una pareja que tiene que elegir entre estar juntos o triunfar profesionalmente. Pero qué? Pero qué mensaje de perdedor es ese? Claro, ideal para personas frustradas porque o abandonaron sus sueños profesionales o no encontraron el amor, qué mejor bálsamo que esta película. Venga ya… me llevo muy mal con este tipo de enfoques, con esta idea de “bueno, tendrá que ser así, y más ahora que lo dice La la land…” parece que les oigo.

Y soy perfectamente consciente que el amor conlleva drama, sino veamos Mouline Rouge, quizá el ejemplo perfecto de que una historia con final triste puede ser una buenísima historia, y estéticamente impecable. O Love Story, una historia horrible pero que cuando pasan los años (ojo, años) consigues recordar lo mucho que se quisieron.

Pero lo de La la land me tiene en shock. La belleza estética de la película para mí queda ensombrecida por una historia de amor pobre, y peor aún, traicionada por la decisión de elegir triunfar en el trabajo por encima de tus sentimientos hacia la persona que quieres.

Ya le pueden dar Oscars que a mí ya no me recuperan.