Pues sí, casi en las últimas horas del 2016 acabé el año haciendo la San Silvestre Crevillentina.

Una cosa que siempre me había parecido casi imposible, correr una carrera popular de este tipo, y que me hizo ilusión para terminar el año de una forma totalmente distinta. Fue como sorprender un poco al destino y sorprenderme a mi misma, y la verdad que tengo que decir que la hice, fueron 10 kilometros muy duros, con muchas subidas y bajadas, pero tengo que decir que la terminé, que incluso pasé la meta sin darme cuenta de que había terminado, lo cual, hizo que luego me diera la risa.

Es increíble porque hace poco tiempo habría considerado imposible hacer esto. Y me gusta, porque eso me lleva a pensar de 2017 cosas muy buenas, que va a ser un año distinto, un año en el que me pueda superar en muchas cosas. Para mi, este es un reto más que he conseguido, que me produce una gran satisfacción y no descarto que sea la última carrera que haga. Así que vamos a disfrutar también de las agujetas y vamos a por el 2017.

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