Y es que estamos estrenando regalo de Reyes, una panificadora.

Ya estábamos un poco hartos de comer panes pajizos y que luego son todo aire, y este año los Reyes escucharon nuestras plegarias.

Hoy hemos hecho el segundo y, la verdad, tiene mejor pinta que el de la semana pasada. Además, nos hemos dejado la puerta abierta y la casa huele a pan recién hecho ¡que bueno! El primero salió más flojo, con peor pinta y algo menos crecido. Este es más instagrameable.


La verdad que lo hemos cogido con ganas y ya tenemos una primera selección de semillas como sésamo, chia o lino tostado (o como digo yo, comida de pájaro).

Abrimos la veda para los panes personalizados: semillas, harinas e incluso colores… ?