¿Se puede echar de menos el hall de un hotel?
Se puede.

Si hay una cosa que me encantó de mi viaje al Oeste Americano, eso fueron los halls de los hoteles, sobretodo allá en el desierto. Qué hoteles pero sobretodo, qué halls. Bajaría a ellos cada noche a tomarme una cerveza al lado de la chimenea. Qué sensación tan increíble. Te sentabas en el sofá junto a la chimenea a esperar que en cualquier momento pudiera bajar las escaleras Rock Hudson o entrara por la puerta algún cowboy borracho. Y los cuadros, y la madera, y los sofás de piel.

Recuerdo una noche en Williams (Arizona), apenas los dos solos, tratando de ocupar una plaza del sofá enorme entre los dos, mirando copa en mano el fuego de la chimenea, y todo aquello mirándonos a nosotros, todo ese pueblo, en mitad de la nada, porque no había nada en 65 kms, toda la historia de la Ruta 66 mirándonos a los dos.

No me cuesta nada, cierro los ojos y estoy allí.

Quizá uno de mis favoritos, en Williams (Arizona).
williams

Este cumplía nada menos que 100 años, en Bryce (Utah).
bryce

Menos impactante pero atención a la lámpara, en Mammoth Lake, California.
mamut