Septiembre, mes odiado casi siempre por todos porque es más vuelta que enero.

Pero no sólo eso, hace ya más fresco, se hace de noche antes, se retoman rutinas aparcadas en vacaciones y sobretodo se vuelve al trabajo. Que asco, no?

Además es el mes de decir domingadas del tipo “se acabó lo bueno”, “la crisis post vacacional” en los telediarios, “yo ya estoy mirando el próximo puente”. Buf, y pensar que comparto aire fin esa misma gente.

Cuando alguien delante de mi habla en esos términos me llevo una pequeña decepción. Es como, en serio tu vida es un puente hacia las vacaciones? El concepto de vacaciones en sí misma siempre me ha caído mal. Vacaciones de que? De nuestra vida? Ay no se, llámame radical, rara, alienígena laboral… Pero no esperes una réplica complaciente en este sentido.

De hecho el primer día de vacaciones de Juan le hice la coña de “bueno, ya estamos de vacaciones, hasta cuando tenemos que estar sin hacer nada?” Con una sonrisa tensa.

No sé, quizá tiene sentido para esa gente que tiene un trabajo odioso (yo también los he tenido) pero,entendidas así, en realidad las vacaciones pueden ser más fuente de tensión que de relajación. Las rutinas se relajan, se tiene más tiempo para pensar, para mirar y hablar con tu pareja, la familia… Y quizá salen a la luz temas que el resto del año están ocultos bajo una jornada laboral frenética. No, no y no. No podemos dejar todo eso para las vacaciones, hay que aprender a disfrutarlo todo el año. Al menos así lo entiendo yo. Los momentos para disfrutar las pequeñas cosas deben estar en el día A día, cada vez mejor hiladas.

Con esto no digo que mi vida sea perfecta ni que quiera adoctrinar a nadie, pero creo que se transmite un mensaje peligroso a nuestro entorno viviendo así, en un suspenso vital hasta las vacaciones.

Para mí las vacaciones se entrelazan con el trabajo, sirven para aprender nuevas cosas, pensar haciendo el Pino, leer, viajar un poco, disfrutar más de la familia. Nada que no haga el resto del año.

Así que ahora que llega septiembre intentemos pensar en qué proyectos tenemos por delante, en aquellas cosas que te hacen ilusión e intenta encajarlas en tu trabajo o en tu día a día. Es más saludable que buscar el próximo puente.

Feliz y productivo septiembre!