Me encuentro en la recta final de la lectura de Anatema de Neal Stepehson. Lo cierto es que me fue difícil introducirme en este universo de ciencia ficción futurista. Ya me pasó con la Era del diamante, del mismo autor. Es difícil salir del mundo en el que vivimos e introducirnos en otro totalmente distinto, implica cambiar de modelos mentales, leer con un diccionario al lado y ejercitar mucho la imaginación. Eso es precisamente lo que me gusta de ellos, nos obliga a pensar en otros mundos distintos y nos invitar a repensar el que vivimos. 
Esta guay las saber que queremos estimular cuando leemos un libro, las novelas románticas la empatía, las relaciones humanas; la ciencia ficción el diseño de proyectos, pensamiento lateral.. 
En Anatema la astronomía es central. De hecho, todo comienza mirando al cielo. Eso hace que te pique el gusanillo de conocer algo más sobre este tema. Juan ya es un poco friki de esto pero ahora me he picado yo. La verdad que es un tema apasionante y lleno de incógnitas. 
Por eso, esté finde hemos estado en Madrid haciendo un curso de iniciación a las astronomía del que hemos venido encantados y sobretodo con las ganas de profundizar en estos temas y engancharnos a más encuentros de este tipo, además de hacernos con algún telescopio más adelante. Nos fuimos cerca de la sierra de Guadarrama y aprendimos a identificar constelaciones, a hacer starhooping, a entender que el universo mismo es una mitología y que nosotros la tierra, somos una casualidad cósmica. 


La verdad que la historia de cómo hemos llegado aquí parece la historia más importante de nuestra civilización, pero a la vez tan frágil y fruto de la suerte que mirando el cielo estrellado hace temblar las piernas. El sábado me acordaba de Orolo haciendo sus investigaciones en su huerto a escondidas 🙂 haber hecho este curso mientras leo el libro le ha dado a todo un rollo tras media que me ha gustado mucho. 


Además, completamos la escapada con una visita al Museo Nacional de ciencia y tecnología al que nunca habíamos ido y nos encantó. 


Estoy deseando terminar Anatema aunque sé que estos libros, precisamente porque cuesta de entrar en harina, tienen una segunda lectura más que asegurada.