El otro día por recomendación de mi hermana y su fascinación por la mitología me leí “Lisístrata” de Aristófanes. La verdad es que el ratio de apertura de ojos por palabras disonantes es bastante alta.. jaja! El argumento en sí mismo es buenísimo, creo que no desvelo a nadie si lo cuento ya que es muy conocido. Un grupo de mujeres se atrinchera en la Acrópolis de Atenas dejando a los hombres sin sexo hasta que no depongan las armas y abandonen la guerra.

Quizá lo que más me llamó la atención fue cuando las mujeres empiezan a dar su visión femenina de cómo resolverían ellas la guerra y los problemas de Estado, aquellos en los que los hombres creen que no pueden aportar pero que argumentan con muy buenas razones.

Ahí va un fragmento:

Concejero: ¿Y cómo váis vosotras a poder acabar con tantas cosas revueltas como hay en el país y desenredarlas?
Lisístrata: Muy fácilmente.
Consejero: ¿Cómo? Dilo.
Lisístrata: Como con una madeja: cuando se nos enreda, la cogermos así y la separamos con nuestros husos, uno por aquí, otro por allí; del mismo modo vamos a desenredar nosotras esta guerra, si se nos deja, separando a los dos bandos mediante embajadas, una hacía allí, otra hacía aquí.
Consejeor: ¿Con la lana, las madejas y los husos como modelo creéis que podréis acabar con asuntos tan graves? Estáis locas.
Lisístrata: También vosotros si tuvierais cabeza haríais toda vuestra política tomando el manejo de la lana como modelo.
Consejero: ¿Cómo es eso, vamos a ver?
Lisístrata: Ante todo, como se hace con los vellones, habría que desprender de la ciudad en un baño de agua toda la porquería que tiene agarrada, quitar los nudos y eliminar a los malvados, vareándolos sobre un lecho de tablas, y a los que aún se quedan pegados y se apretujan para conseguir cargos arrancarlos con el cardadador y cortarles la cabeza; cardar después en un canastillo la buena voluntad común, mezclando a todos los que la tienen sin excluir a los metecos y extranjeros que nos quieren bien y mezclar tambíen allí a los que tienen deudas con el tesoro público y además, por Zeus, todas las ciudades que cuentan con colonos salidos de esta tierra, comprendiendo que todas ellas son para nosotros como mechones de lana esparcidos por el suelo cada cual por su lado. Y luego, cogiendo de todos ellos un hilo, reunirlos y juntarlos aquí y hacer con ellos un ovillo enorme y tejer de él un manto para el pueblo.

Me gusta porque habla de los modos de hacer femeninos, en este caso más bien el modo de no hacer la guerra, y trabajar por el contrario la diplomacia.

Y me gusta también porque aplican las soluciones a problemas cotidianos, como lavar y desenredar la lana, a la gestión de las relaciones y la diplomacia, lo cual, es posible que tengan mucho que ver.