Textos vacíos vendiendo conceptos “únicos” que en realidad no lo son, al menos tal y como están planteados.

Cada vez más los destinos turísticos necesitan de historias bien contadas, de un hilo conductor que pueda sumir al turista en una experiencia real.

Así lo explica este artículo:

“Por desgracia, el concepto ‘experiencial’ ha sido triturado por las técnicas publicitarias. Hoy en día, no hay producto o servicio que no se trate de vender como una ‘experiencia única’. Un paquete de fin de semana en régimen de alojamiento y desayuno, con cena romántica y acceso a un spa no constituiría una experiencia memorable, por mucho que nos empeñemos en poner la palabra ‘experiencia’ en folletos y web”.

Parece cada más evidente que es necesario indagar en la verdadera diferencia de un destino y en el público al que pretendemos seducir. Todo lo demás es comunicación masiva, conceptos genéricos y supuestas “experiencias” que en realidad ya no seducen a nadie. Estamos ante dos formas de entender la comunicación, la comunicación masiva o la comunicación de alcance. El viejo y el nuevo paradigma.

Ya no se trata de poner en valor los recursos de la zona y hacer un bonito folleto, sino de hilarlos de tal manera y con una estrategia de comunicación que construya un verdadero relato. Y eso ya es otro cantar.