Hace unas semanas terminé de ver la serie de Los Soprano. La verdad es que pasado ya un tiempo te deja muy buen poso y empiezas a echar de menos a los personajes.

Antes de verla pensaba que iba de la mafia y punto. Sin embargo la serie te sorprende porque va de eso y mucho más, de la deconstrucción de un mafioso en la consulta de su psicólogo y de la cultura italiana.

Gran parte de la serie transcurre en el despacho de la psicóloga que trata a Tony Soprano. En ese entorno, conocemos las razones por las cuales actúa. Un tipo capaz de matar a sangre fría pero al mismo tiempo de ser un padre preocupado por sus hijos y capaz de emocionarse con unos patos. Su niñez y la figura de su madre juegan un importante papel en la depresión y ataques de pánico que padece.

Interesante es también la relación con su familia y cómo la compagina con su vida real. La capacidad de ser dos personas a la vez y no volverse loco (del todo). Es muy interesante la transición de sus hijos de niños a adultos y cómo van a asimilando a lo que se dedica su padre y por dónde sale cada uno.

La cultura de la comida en Los Soprano

Sin embargo, quizá uno de los aspectos que más me ha gustado de la serie es la transmisión de la cultura italiana. Es algo que no te das cuenta pero vas asimilando. Al terminarla no sabía si quería ir a Nueva Jersey o a Sicilia, la cuna de la mafia. Las grandes ollas de pasta, la mesa siempre puesta, siempre algo preparado en el frigorífico, los cannolis y como no, la eterna añoranza a la madre patria, esa añoranza en la que acaban por involucrarte.

Y es que la mafia ha hecho una estupenda campaña de comunicación. Sí, es la mafia, matan, extorsionan y son un gobierno a la sombra allá donde van, pero la mafia también es glamour, tipos bien vestidos, mujeres guapas y comida abundante. Ya se sabe que a Mario Puzo le pagaban la cuenta en todos los restaurantes a los que iba en agradecimiento por la imagen que había dado de la mafia en la saga de El Padrino.

Los Soprano, pese a ser un enfoque totalmente distinto al Padrino, viene a vendernos lo mismo, la cultura italiana, desde la importancia de la familia a tomar un buen cannoli.

Sí, y qué final de serie..