La confianza es un tema peliagudo. Si ya se hace complicado manejarla en persona, imaginate en lo digital. Crear una “burbuja de confianza” entre tu empresa y tu potencial cliente es lo que la mayoría de las pymes anhelan y en lo que muchas de ellas fracasan. Está claro que no se consigue de la noche a la mañana, pero sí es cierto que hay algunos aspectos que te pueden ayudar y como verás, son de sentido común.

Preséntate
Muchas pymes se olvidan pero es necesario redactar un Quiénes somos o lo que es lo mismo, de presentarse. No puedes iniciar ninguna conversación si el cliente no sabe quién eres. Se encuentran de todo tipo de malas prácticas, desde los que utilizan un texto de plantilla, los que lo hacen en modo corporativo-hermético, los que no cuentan nada. Redactar un buen quiénes somos es lanzar una caña a la mente del cliente.

Explica tu por qué
Esto puede incluirse dentro del quiénes somos o fuera. Se trata de que cuentes por qué has acabado dedicándote a eso. Quizá te parezca una tontería pero contarlo debes tener en cuenta que ya no estamos en aquel mundo donde se venden productos o servicios sino en un mundo donde lo que importa es nuestro por qué. Cuál es tu propósito, tu causa y tu creencia. Y no digas ganar dinero porque eso es una consecuencia. El por qué es otra oportunidad para seducir a tu cliente. Puede ser difícil verbalizarlo y ponerlo por escrito pero casi siempre cuenta mucho de nosotros y te ayuda acercar la distancia entre tú y tu cliente. Es tu relato y ya sabemos que a las personas nos encantan las historias.

Muestra tu portfolio
Está claro que otra manera de dar confianza es mostrar tus trabajos con otros clientes, cuanto más en bonito y con una breve descripción. Además, servirá para hacer pedagogía de lo que vendes, sobretodo si es algo intangible.

Textos bien redactados
Esto es la madre del cordero y en lo que la mayoría de las empresas que hacen webs “llave en mano” fallan. Es conveniente asesorar al cliente a nivel de textos porque el cliente quizá sepa contar de viva voz su producto/servicio, pero saber escribir sobre ello para los clientes es harina de otro costal. A mí mismamente me pasa, me cuesta escribir para mis clientes aunque luego sé escribir para los suyos. Redactar los servicios hablándo a sus problemas, orientar el tono y estilo a quien te diriges.

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Imágenes de cierta calidad
De nada vale que tu web esté muy cuidada a nivel de textos si derepente el banner de la home muestra imágenes pixeladas. Imagina que son imágenes de tus productos, estarías haciéndote un flaco favor. Las imágenes deben estar cuidadas al detalle. También es interesante que no todas las imagenes sean “de archivo”, es decir, que se note que son de catálogos o tomadas de internet, sino que es interesante más adelante gastarse algo de dinero en hacerse algún reportaje de fotos. Es muy habitual poner fotos de gente sonriendo o de una chica con un teléfono en el formulario de contacto. Ahora se lleva ser un poco más real para estas cosas. O las fotos de equipo, intenta mostrar a tu verdadero equipo y no la típica mesa de juntas con gente rubia y de ojos azules. Eso es un poco de los 90 ya.

Muestra la satisfacción de tus clientes
Para ello es importante tener un apartado de “testimonios de clientes” bien diseñado. Clientes con los que has trabajado y que están satisfechos. Queda genial mostrar algunos comentarios de clientes donde hagan hincapié en aquello positivo que tiene trabajar contigo. No es necesario tener muchos y con una sencilla batería de preguntas puedes conseguir muy buenos testimonios.

Actualización constante
Algo que da muy mala sensación es tener un blog y tener la última entrada publicada en 2007. WTF. Transmite dejadez, abandono, escasos objetivos. Ojo, y a ver cómo usas el blog. Un blog puede ser un simple canal de noticias prefabricadas o una herramienta perfecta para mostrarte como experto en tus temas. Yo no soy una blogger perfecta pero reconozco que una vez le coges el puntillo tampoco es tan difícil escribir sobre temas que conecten con tus públicos.

Responde rápido y atiende a sus dudas
Si tienes un formulario de contacto, debes estar pendiente de él. No puedes dejar que las preguntas que te lleguen se mueran de aburrimiento esperando a ser respondidas. Eso da muy mala imagen. No pongas vías de contacto que no revises todos los días.

Línea directa
Está bien poner un formulario de contacto para canalizar dudas o preguntas pero también será interesante dar una forma de contacto directa, ya sea un móvil o un email.

Muchas veces, en función de la imagen que has sido capaz de transmitir en una ‘primera impresión digital’ el cliente decide mandarte un email o llamarte por teléfono. Por eso es tan importante cuidar estos detalles. Porque la confianza online no es un sello, sino un tipo de relación que puedes construir con tus clientes.