Ya tocamos en una ocasión el tema de la espera con los emails.

En esta línea, se me enciende hoy la bombilla por la zona cerebral dedicado a lo absurdo.
 

Una situación habitual

¿Os ha pasado que mandáis un email en el que dais una serie de explicaciones y argumentos para terminar haciendo una pregunta y que os hayan respondido con un email monopalabro?

Una respuesta vaga, inconclusa, monosilábica. Hablo de respuestas como “si”, “no”, “ok”,nos vemos entonces”. Ese tipo e emails que todos hemos recibido.
 

Los recursos que gasta un email

La bombilla coge intensidad cuando, después de eso, leo en letra un poco mas pequeña, generalmente en color verde, un anexo donde me dice que respete la naturaleza, que si no es necesario no imprima y que respete la intimidad de los otros si no soy yo el real destinatario.

ecologia

Analizando veo que para enviar un email monosilábico me mandan aproximadamente un 150% mas de información irrelevante que no me sirve para nada. Pero no sólo eso, y a lo que vamos con la ecología, para enviar ese email se consumen recursos de máquinas, desgaste de componentes, consumo de electricidad, y por lo tanto damos una pequeña patada a los recursos del planeta.

Y es que para escribir un email hacen falta varias cosas: desde diplomacia, habilidades de comunicación, pero sobretodo la coherencia con aquello que queremos proyectar.
 

Del mensaje al comportamiento

Te estás apoyando en un mensaje (en este caso ‘tenemos que ser ecológicos no imprimiendo este papel’). Sin embargo, también podemos ser ecológicos en lo digital, no poniendo a trabajar a tantas máquinas, recursos y bits para dar una respuesta vaga, insuficiente y superflua.

Quizás no se haya inventando un pie de email con este mensaje pero si lo de ser ecológico no fuera solo lo que es, un mensaje buenista y que nos hace quedar bien, nos comportaríamos de verdad de forma ecológica.