Es habitual a los que tenemos sobrinos pequeños y con móvil ver, tras épocas de vacaciones, cómo llegan los primeros enfados porque se quiere seguir con el móvil pero hay que ir al colegio, tener la mente despejada y no vivir absorto en el aparatito.

Es entonces cuando vuelvo a acordarme del post que escribimos hace meses. Pero en este caso ya no lo escribo aludiendo solo a los adultos, sino a los pre-adolescentes y adolescentes que viven inmersos en las notificaciones del móvil. No saben qué ocurre frente a sus narices si no le llega por algunas de sus redes sociales.
 

Y en estas vuelvo a preguntarme

¿Qué hubiera pasado si Newton cuando le cae la manzana lo hubiese pasado por mensaje al grupo de sus amigos?

¿Qué hubiera pasado si el dibujante de comic de Spiderman y Superman en vez de tener tiempo libre y dibujar esos primeros bocetos de aviones peleándose y disparándose o los primeros inicios de los bocetos de las caras de los personajes y las figuras, hubiera pasado el tiempo whasapeando y diciendo tonterías que en 15 días no sabes ni que las has dicho tú porque no va a ningún lado?

laberinto
 

¿Qué hubiera pasado?

La moraleja es que el movil nos entretiene de ‘ponernos a pensar‘, viendo tonterías por pasar el tiempo, dejando de pensar en cosas que tienes aplazadas.

El tiempo ocioso no debe ser ocupado siempre con cosas banales.