A estas alturas dudo que pueda aportar algo nuevo en lo que ya se ha escrito sobre briefings. Hay gente con muchas horas de vuelo en estos temas como para decir algo nuevo. Sin embargo, sí quiero destacar algunas claves para tomar el briefing como lo que realmente es, una herramienta estratégica para entender a tu cliente. Bien usado, puede suponer el inicio de una larga y fructífera relación.

Ya abordé en un post anterior qué preguntas y reflexiones es bueno hacer antes de tener una web. Al final la moraleja era que había que tener un buen briefing.

Hoy me gustaría ahondar en este tema ya que, es cierto aquello de que preguntar puede ser todo un arte.
 

Haz escribir al cliente

Normalmente cuando empiezas a trabajar con un cliente se pueden tener unas primeras conversaciones informales en las que el cliente, a su manera, te explica lo que quiere hacer, lo que lleva en mente, etc. Sin embargo, es inteligente tanto por nuestra parte como proveedores como por su parte como cliente fijar por escrito todo aquello que se quiere conseguir. Primero para evitar malentendidos y para confirmar que nos han dicho es lo que hemos entendido.

Segundo porque el briefing es una estupenda oportunidad para que el cliente escriba lo que piensa y sus por qués. Es complicado porque normalmente el cliente no estará acostrumbrado a poner las cosas por escrito, sino que estará más acostumbrado a decirlas de viva voz y un poco casi de formal espontánea. No solemos decir ni cuáles son los objetivos de la empresa y sobretodo las pymes ponerlo por escrito. Es probable tener conversaciones así en entornos más informales, por ejemplo, almorzando o con alguien de mucha confianza en la empresa, pero luego no suelen tangibilizarse en ningún lugar y por tanto, rara vez son aplicadas de forma efectiva.

Además, el briefing no solamente es bueno para el diseñador sino para el propio cliente porque parece que las cosas que se ponen por escrito, son más fácilmente ejecutables.

camino
 

Pasa de lo abstracto a lo concreto

Está claro que todos los briefings tienen apartados comunes; un apartado donde se pregunta por la empresa, el cliente, la competencia… Sin embargo, un buen brefing lo será en la medida en la que el cliente consiga pasar de un lenguaje abstracto a un lenguaje concreto.

Porque diseñar una web, un logo, una casa o un mueble es más difícil en abstracto. Tenemos que ser capaces de bajar al cliente de ese lenguaje genérico y que sea capaz de poner ejemplos. Piensa en qué preguntas provocarían esas respuestas. Por ejemplo, en lugar de preguntarle quién es tu público objetivo y quedarte ahí, preguntarle si podría decirte un personaje famoso o conocido que representaría a su público objetivo y por qué. Por ejemplo, es una manera de hacer que concrete en alquien, que te explique su estilo de vida, etc.
 

Piensa en las respuestas, no en las preguntas

Yo creo que un tema muy interesante es diseñar un briefing teniendo en cuenta más que las preguntas, las respuestas que quieres obtener. Quizá un buen ejercicio puede ser primero escribir las respuestas que queremos obtener y luego hacer las preguntas que provocarían esas respuestas. Si es necesario desglosar una pregunta en varias, hazlo.

Y luego también poner al final siempre “¿hay algo que no te hayamos preguntado y desees decirnos?” por si hemos activado en el cliente una cadena de ideas y relaciones y puede darle salida en esa pregunta.
 

La llave para evitar los trabajos impersonales

Es decir, al final si queremos dejar de hacer proyectos impersonales y queremos empezar a adaptarlos a la realidad del cliente, lo mejor es trabajar así. Creo que los trabajos que no tienen en cuenta la historia del cliente son el fracaso de la comunicación, ya que, pueden valer para cualquiera.
 

Primer paso para tener un relato visible

Con las primeras conversaciones informales y un buen briefing debemos ser capaces de elaborar un universo para nuestro cliente, con personajes, fotos, tipografías, iconos, eventos, significados y que encaje perfectamente con su historia. Porque hasta que no escriben, no ejecutan y por eso muchos carecen de un relato atractivo al que ir alimentando.