He recibido un regalo con unos días de retraso pero que creo que es uno de esos regalos que pasará el tiempo y será recordado.

Hablo del super poncho que me ha hecho mi madre. Lo he calificado como el Poncho de Godzilla ya no solamente por sus dimensiones sino por la cantidad de lana que lleva y lo monstruoso que es.

poncho1

Parece una tontería pero vivir en el interior, pese a que estemos a 90 kilómetros de la costa es duro. De hecho, esta Navidades ha hecho relativamente buen tiempo lo que ha causado que todo el mundo aquí esté resfriado o con algún virus que se ha incubado al calor de estos días de sol.

Sin embargo, ya se nota que ha cambiado la temperatura y que ha llegado el frío y el frío de Yecla da miedo. Da miedo pero me gusta porque siempre digo que el frío modo ‘congelador’ de Yecla te da la sensación de que estás viva, tienes tanto frío que no puedes parar de moverte. Y justo en ese perfecto momento llega este poncho.

Un poncho bajo el cual no existe el frío.

Hace años ya tuve un poncho cuando no estaban tan de moda y no se veían tanto pero desde hace unos años seguramente lo extravié, lo dejé en el campo o de alguna manera le he perdido la pista.

poncho3

Me gustó mucho que cuando le pregunté a mi madre en qué se había basado, porque mi madre es también muy de buscar conceptos para hacer sus cosas, me dijo que no se había basado en nada, que él había querido ser así. Por tanto, ya no solamente es grande sino que creemos que tiene vida propia.

Creo que dentro de un siglo desenterrarán los restos de nuestra civilización y mi poncho aparecerá ahí. Un elemento de la vestimenta atemporal que sobrevivirá al paso del tiempo.

Que venga el frío que a mi ya no me pilla.