Hoy me dispongo a analizar la relación entre las empresas y los informáticos. A la hora de trabajar juntos hay una problemática que suele ser habitual.
 

Una problemática muy habitual

La empresa pide una web, sin pararse a pensar qué tipo de web necesita. Cuando el informático un mes después les entrega una página web, al cliente muchas veces o no le gusta lo que le están entregando, o no era lo que  pensaba o es que no termina de convencerme o no me la imaginaba así. Entonces el informático con todas sus horas de programación a la espalda experimenta una gran frustración porque resulta que lleva un mes trabajando en un proyecto que ahora no convence al cliente.

A continuación, vamos a comentar aspectos previos que hay que tener en cuenta para que el informático nos pueda hacer una web en sintonía a lo que nosotros necesitamos, a nuestros objetivos como empresa. No están todos los que son pero sí son todos los que están.
 

1. Cuál es el objetivo de la web

Puede parecer obvio pero una primera pregunta es para qué queremos esa web. Objetivos puede haber miles, así que tenemos que decidir en cuál de ellos nos vamos a enfocar.
 

  • Queremos una web para dar una imagen profesional
  • Queremos una web institucional y más bien estática
  • Queremos una web que en un futuro pueda vender online
  • Queremos una web que ayude a transmitir el mensaje diferenciador de nuestra empresa porque en nuestro sector hay mucha competencia
  • Queremos una web cuyo eje central sea un blog porque vamos a tener muchas noticias
  • Queremos una web para tener una zona privada y que los clientes se descarguen información
  • Queremos una web para hacer marca
  • Queremos una web centrada en hacer demostraciones de productos

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2. Quién es el cliente o usuario de la web

Otro tema interesante es a quién se dirige la web. Me encuentro muchas empresas que hacen webs para vender al cliente final cuando en realidad sus clientes son profesionales. No podemos cometer esas incoherencias porque al final nuestro cliente no va a entender lo que le estamos queriendo decir.  Por ello, es muy importante identificar el tipo de cliente al que nos dirigimos. Puede que tengamos cinco tipos de clientes pero queremos que esta web se dirija solamente al cliente profesional, por ejemplo, tiendas que distribuyen nuestros productos y servicios o, por el contraio, queremos que sea una web orientada a un cliente final, que directamente consume nuestros servicios.

Este tema es más importante de lo que las empresas se piensan. A quién te dirijas va a marcar claramente el tipo de web que vas a tener porque dependieno del cliente que tengas, tendrás que trasmitir un tono adaptado a ese cliente, un diseño que le vaya a gustar a eses cliente. No es lo mismo una empresa que venda herrajes que una tienda que venda mueble de diseño. El cliente que va a buscar una u otra web espera encontrar cosas muy diferentes. Y luego también el tipo de contenido, es decir, tengo que hablar de estos temas si tengo un blog o tengo que hablar de otros.

Lo importante también, una vez tengamos identificado al cliente, es que la web transmita un mensaje y que sea un mensaje coherente. Y aquí hablamos de temas de eslogan, pero ojo, de nada vale tener un buen eslogan si el resto de la web es un desastre. Todo lo que esté en la web debe tener una coherencia y que todo comunique en el mismo sentido. Esto un informático difícilmente te lo va procurar porque no está entre sus tareas y competencias.
 

3. Qué experiencia de navegación queremos ofrecer

Este también es un tema infravalorado y es vital porque si el cliente no se siente a gusto navegando en tu web, cerrará la pestaña en un microsegundo.

Qué importancia quieres dar a según qué contenido. Quieres que determinada información esté muy a la mano, quieres que exista un banner donde sacar noticias, quieres que haya un botón de newsletter porque quieres conseguir base de datos. Qué prioridad va a tener la información y cómo vamos a acceder a ella. Para ello se diseñan lo que llamamos “mockups” o esquemas de navegación para saber cómo vamos a organizar todo el contenido de la web.
 

4. Qué quieres que tus clientes digan de tu web

Este es un ejercicio de proyección y te permite ponerte en los zapatos de tus clientes. Pensar así nos permite salirnos del diseño de la web y tomar el rol de usuario de esa web. Es muy interesante y puede ayudar más de lo que crees en el diseño y prioridades de tu nueva web.

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5. Selecciona algunos ejemplos de webs que te molen

Esto permite conocer las webs en las que se mira la empresa y por qué. Porque les gusta mucho su diseño, o su sencillez, o el mensaje que transmiten. Muchas veces somos incapaces de proyectar esas ideas en nuestro propio proyecto, porque sabemos demasiado de él o porque tenemos muchas ideas preconcebidas de cómo lo queremos, pero nuestra mente se libera al pensar en las de otros. Se pueden coger muchos guiños y patrones interesantes mirando las webs de otros.
 

Conclusión

En definitiva, lo que estaremos haciendo si pensamos previamente todos estos aspectos no es más que un briefing, un término que se usa en la jerga publicitaria y que te permite tener un punto de partida, para que con eso pueda trabajar el informático.

Sin embargo, no olvidemos que el informático lo que sabe es programar. Por tanto, la responsabiliad de averiguar todo lo anterior es de la empresa. Eso sí, muchas veces por falta de conocimiento o falta de tiempo, la empresa no termina de saber hacer estas reflexiones previas.

Así que, será interesante que cuente con el apoyo o el asesoramiento de algún profesional de la comunicación que le ayude a definir objetivos, a identificar bien su público objetivo y el tipo de web esperan, cuál es el lenguaje que debe utilizar en la web, cómo debe ser el tipo de fotos,cómo debe ser la experiencia de navegación, cómo tiene que ser la interacción de la web. Todo estos son aspectos que se deben abordar y que la empresa debe tener muy claros.

Porque una web es sobretodo una herramienta de comunicación y como tal debe ser diseñada.