Hoy quiero hablar sobre una situación dentro de la Administración Pública que viene siendo muy habitual.

Corrían los años 90 y el boom tecnológico se cebó con la administración local. Empezaron a surgir páginas y páginas webs de ayuntamientos con una estética y lógica común:

Banners a modo de cajones desastres de contenido
Directorios aburridamente interminables
• Lenguaje robótico
• Botones con sombras raras
• Tipografías de fantasía
• La Comic Sans
Gifs (pero no de los que molan)
• Estilos Word Art

Cosas que hoy en día horrorizarían a cualquier ser humano. Además, algunas webs se han renovado en cuanto a la estética pero siguen heredando el tono y la manera de organizar los contenidos de aquella época.

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Ojo, los 90s tuvieron mucho bueno, pero esto no.
 

Y llegamos a 2016

Con toda esta herencia llegamos a 2016, una año que estamos a puntito de empezar y en el que muchos ayuntamientos siguen con estas páginas, webs ingobernables donde las haya.

Parece un chiste sobre ¿cuál es el colmo de la comunicación digital de la comunicación pública? Pero es una realidad más común de lo que nos pensamos.

Muchos ayuntamientos, al no tener presupuesto para desarrollar una página web o creer que no lo tienen porque parece ser que si no tienes una web que supone una inversión mastodóntica, no puedes tener una presencia digital, lo que hacen es dejar de utilizar su propia página web y pasar directamente a gestionar su comunicación en la red social del momento, llámese Facebook, llámese Twitter. Pero vamos, suele ser Facebook.
 

Quién controla nuestra comunicación

Me he encontrado con ayuntamientos que gestionan toda su comunicación, debido a que son ayuntamientos pequeños, a través de un grupo de Facebook que muchas veces ni tan siquiera es abierto, con lo cual, realmente qué servicio público se está dando ahí.

Es decir, primero, la comunicación de tu ayuntamientos está en manos en exclusiva de una empresa privada que, por cierto, puede cerrar en cualquier momento y dejarte sin información municipal y sin amigos.

Y segundo, si es un grupo cerrado, como era en este caso, volvemos a lo mismo, ¿no debería ser un servicio público y abierto? Se pueden caer en miles de incoherencias ahí.

Entonces, creo que esto es peligroso porque te pueden sacar los colores y luego porque realmente se está ejerciendo la comunicación del ayuntamiento de forma poco correcta y además poco ética.

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Una estrategia de comunicación es sencillamente pensar antes de actuar

Tu comunicación no puede estar mediatizada por una empresa privada. Es decir, debes de ser coherente y tener tu propio espacio en internet bajo tu dominio y generar contenidos ahí. Hoy en día no es necesario gastarse mucho dinero para tener una web en condiciones.

En este tipo de situaciones brilla por su ausencia la existencia de una estrategia de comunicación, que simplemente consiste muchas veces en pensar las cosas antes de hacerlas.

No puedo decir que en muchas de ellas haya un Jesucristo parlante pero a veces casi le falta eso.