He sido clienta del Banco Santander desde antes de los 18 años. De nada han servido estos más de 10 años como clienta. Con su nueva Campaña 123 ‘Sencillo, Personal y Justo’ me he quedado fuera de sus requisitos. Al margen de lo irónico del título de la campaña, me da en que pensar en lo poco y mal que Banco Satander ha gestionado mi confianza. Si no cumplía sus requisitos me iban a empezar a sablar a comisiones y no de pocos euros, sino de bastante dinero. Un dinero que he ganado y que, por no cumplir sus requisitos, se creen con derecho a quitarme.

Lo mejor de todo es que me ofrecían, si cumplía sus condiciones, una cuenta donde “me daban dinero”. Yo no quiero un dinero que no es mio y que, peor áun, es fruto de la burbuja financiera que sen encargan de alimentar. Quiero mantener mi dinero en el banco, punto.

Lo sé, es una empresa y son sus condiciones y si no te gusta, te vas. Pero no puede evitar chocarme el tono y la intención de la campaña con el trato real que he recibido.

En este nuevo paradigma, en el que los negocios se basan en la confianza, qué lugar queda para este tipo de organizaciones?

Yo le cambiaría el nombre: Campaña 321 Difícil, Masivo e Injusto.