Sí, y mucho. No sólo porque los capítulos duran apenas 20 minutos, sino porque ya hemos terminado la segunda temporada y sobretodo, por cómo ha terminado. Evitaré spoilers.

La serie cuenta las aventuras y desventuras de un grupo de informáticos frikis que viven en una casa incubadora y donde están desarrollando una aplicación que pretende revolucionar el mundo tecnológico con su algoritmo de compresión. En cristiano, poder descargar datos de internet a una velocidad enorme y sin pérdidas. En su camino para convertirse en una startup todo va bien hasta que chocan con Hoolie, que viene a parecerse mucho a ‘Google’, la gran empresa que hace esfuerzos por innovar pero no puede.

Los personajes son hilarantes. Desde Erlich el dueño de la incubadora que se dedica a fumar yerba y a poner el toque comercial en el proyecto, la pelea continua entre el software y el hardware de Dinesh y Gilfoyle, la figura de la cordura que representa Jared y por supuesto Richard, el genio del agoritmo incapaz de evitar que sus ideas se vayan al traste una y otra vez.

Si tuviera que decantarme por un personaje, estoy entre Erlich con frases como:

“voy a relacionarme, no os acerquéis”

O Jared (antes llamado Donald y ahora OJ) que aporta el lado racional y organizado con joyas como:

“no os preocupéis chicos, tengo recursos corporativos escondidos por toda la casa”

La serie muesta la gran agresividad del mundo startup en el idílico Valle del Silicio. La lucha entre El Flautista, la empresa creada por unos frikis en el salón de una incubadora, y Hoolie representa una especie de David contra Goliat. Tener la libertad de diseñar tu negocio tal y como quieres o caer en manos de financiadores que en realidad quieren vender tu empresa al mejor postor. Una auténtica lucha por la autonomía en el que no lo van a tener nada fácil. No hay capítulo en el que no intenten llevarles a jucio por violación de la propiedad intelectual o intentar absorveles. Todo ello con un humor fresco y muchas veces absurdo pero te hará partirte de la risa si conoces el mundo startup y eres un poco friki.

Lo dicho, estamos tristes y con ganas de tercera temporada.