Desde hace unos meses estoy empezando a postear en un blog privado con algunas de mis más cercanas colaboradoras. Surgió como surgen estas cosas, fijándonos en los grandes. Leímos que WordPress trababa así, tenían un blog interno donde se iban creando hilos donde la gente aportaba todo tipo de reflexiones, ideas, conversaciones con clientes… con la confianza de que te abrías en un ambiente semi-privado. Es como salir del despacho para ir a la sala de estar, poner la cafetera y conversar sobre el día.

No siempre hay tiempo o facilidad para quedar y no siempre estamos mentalmente activas al mismo tiempo, así que creo que esto de trabajar asíncronamente está genial.

No importa que una esté en Aberdeen o que la otra tenga el día liado. Lo que importa es que las reflexiones se quedan ahí, se desarrollan, se complementan ahí y sobretodo no quedan arrolladas por ningún timeline.

Además es curioso lo acompañada que te sientes porque abres el blog y abres la conversación.

Luego de todas estas conversaciones surgen post que sí hacemos visibles con reflexiones algo más pulidas y con menos detalles privados y esos sí, los abrimos para generar una conversación todavía más amplia.

Y es que solo cuando lo vives en tus propias carnes te das cuenta de cómo todos los paradigmas de los que venimos: emprendizaje, formación, trabajo…. están cambiando y lo mejor, somos protagonistas de ellos.