Ayer cumplí 31 años. Curiosamente, cada vez me gusta más hacerlo. Hace unos años me molestaba no tanto por coquetería sino porque me ponía triste como me pasaba un poco con la Navidad. Ahora estoy aprendiendo a valorar estos momentos de forma más positiva. Circunstancias personales y la propia vida me han llegado a ello.

Cumplir años significa iniciar nuevas etapas, abrir nuevas puertas y así es como me lo quiero tomar. Lo jodido es que es en septiembre y si ya queremos hacer nuevas cosas y reforzar hábitos que hemos abandonado, yo abro forzosamente la etapa de un nuevo año por delante. Todo se junta y hay que saber digerirlo bien.

Tengo ganas de lo que me queda por venir, también mucho miedo, pero me siento más que nunca acompañada.

Así que vamos a por esos malditos 31 🙂

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