Al hilo de la reflexión del otro día sobre tener objetivos firmes, me viene a la cabeza lo importante que es la concentración en el proceso de crear una empresa.

Hablo de la capacidad para concentrarte en lo que quieres crear y no desviarte de ello. Hablo de crear una empresa, qué digo! crear un trabajo que te guste y vivir de él, que es todavía más gordo. No debes dejarte influenciar por cualquiera ni desviarte por cualquier motivo, lo que no significa que no tengas que dejar de mirar a tu alrededor para añadir cositas y reflexiones que te hagan crecer.

Y esto tiene algo de minimalista, de tranquilo, que es justo de lo que no vivimos hoy rodeados. Por eso es difícil, para mí lo está siendo y mucho.

Necesitas poder concentrarse en ti misma para saber lo que quieres.

Crear algo desde cero significa tomar decisiones sobre muchas cosas. Y escucharse a una misma es vital cuando quieres crear algo desde cero. Mi empresa, Reding, es para mi como un hijo, una plantita que tengo que regar cada día y que tiene que ir convirtiéndose en aquello que me imagino.

Este es un ejercicio que me está costando mucho pero me está dando la vida al mismo tiempo. Es curioso lo mucho que necesitaba a Reding y Reding a mi…

Pero para seguir dándole forma y poder podar el bonsai perfecto, el que está en mi cabeza, necesito concentración y altas dosis de serenidad.

En definitiva, que no solo hay que tener unos objetivos claros sino que hay que enamorarse de ellos.