Parece que la burbuja buenrollista del emprendimiento empieza a pinchar.. ya estaba bien joder! 😀

No es que yo no sea feliz con lo que hago pero lo paso muy mal a veces, me pongo nerviosa cuando dudo de lo que estoy haciendo, me quedo paralizada cuando veo que quiero avanzar más rápido de lo que realmente puedo… pero también me mola mucho cuando consigo hacerme una pregunta interesante, cuando consigo vender un proyecto tal y como quería, cuando conecto con gente interesante. Vamos, soy feliz a ratos.sheeps
 

La incertidumbre, nadie quiere bailar con ella

Esto va de altibajos, de lo mismo estar arriba que estar abajo, de pura y dura incertidumbre que como buenos humanos intentamos rebajar a toda costa ¿quién no quiere tener garantizados unos mínimos? Yo personalmente soy una persona que reacciono mal ante la incertidumbre pero bien ante la adversidad.. es un coctel extraño pero con los años me he dado cuenta de que es así. Y fíjate, para reaccionar mal ante la incertidumbre, llevo desde 2009 en una situación de incertidumbre casi plena.
 

La importancia de los reguladores de emociones

Recuerdo que antes me invitaban para contar mi experiencia como emprendedora (cuando apenas llevaba un par de años) y querían que lo contara a bombo y platillo como si fuera la leche o la panacea de la felicidad. Yo quería hablar siempre de la autonomía y de hacer lo que te gusta… pero parecía que había que hacer de motivadora con un aforo como el universitario con mucha cara de INEM… Esta línea es la que han promovido muchas organismos públicos y es una pena porque la realidad es otra. La realidad es que emprender es muy jodido y solo si consigues ir haciéndote las preguntas correctas y con tus redes alrededor es cuando parece que merece la pena. Todo lo demás son fuegos artificiales, muchas luces y muy bonito pero luego vuelves a la oscuridad.. Necesitas gente a tu alrededor que te haga de regulador de emociones, que te aporten dosis de realismo.
 

El pluriespecialismo nos hará libres

Creo que una de las cosas que te aporta emprender es la posibilidad del pluriespecialismo, de evolucionar y aprender de forma más rápida. Ojo, posibilidad. Estar hoy haciendo una cosa y mañana otra totalmente diferente. Pasar de algo muy concreto a algo que requiere de mayor abstracción. Yo por ejemplo me tengo analizado que cuando trabajo durante un tiempo en lo mismo o en cosas que no me reportan ningún reto me dan bajones, los animos decaen porque me siento estancada… lo gracioso es que cuando tengo que enfrentarme a algo nuevo o un reto demasiado grande también me agobio 😉

Quizá también por mi experiencia laboral trabajando por cuenta ajena pasé por puestos que consideraba muy estancos, repetitivos, cansinos.. que me hacían odiarlos o sufrirlos. Pero son necesarios porque lejos de instalarme en la queja me ayudaban a ver que eso no era para mi. Creo que en un puesto de trabajo se te asigna un único rol y que emprendiendo acabas aprendiendo a pensar desde muchos sitios.

Por lo demás, me gusta pensar que trabajo para con otros, desde la línea o el marco de pensamiento que me parece interesante y siempre desde esa cómoda distancia que te hace llamar a tu cliente colaborador y no tanto “jefe”. Para mi esa es la relación profesional perfecta, nos juntamos un tiempito y si nos gustamos, nos casamos un poco más y si no, pues un placer y hasta luego.
 

Maneras de emprender: Pensamiento positivo vs. Ética hacker

Pero si tuviera que sintetizar una idea diría que el debate no es tanto emprender o no emprender, sino con qué motivación hacerlo. Y aquí veo dos formas de entender el emprendimiento: una desde el paradigma del pensamiento positivo (emprender es maravilloso porque… es fácil y maravilloso) y otra desde el paradigma de la ética hacker (emprender es una opción para aprender continuamente y plantearte tus propias preguntas como profesional). Y esto tiene mucho que ver con la actitud que decía Deb. Ella habla de la actitud como clave para ser feliz. Si tienes una buena actitud serás feliz pero creo que eso puede tener un doble rasero.

Hace poco leí “Sonríe o muere: la trampa del pensamiento positivo” de Barbara Ehrenreich y al verdad es que me ayudó a entender muchas de las formas de gestionar y hacer de estos últimos tiempos y cómo se ha venido arrastrando desde mediados del siglo XX. Según el pensamiento positivo, hay que tener una actitud positiva en la vida para que te pasen cosas buenas o para “emprender bien”. Al final hablamos de un patrón de pensamiento que ha sido asimilado socialmente y que se ha llevado al tema del emprendimiento. Date de alta, cómprate El Secreto y atrae todo lo bueno del unverso hacia ti desde tu cómodo sofá.

Pero en realidad, el pensamiento positivo te desempodera, viene a ser algo así como cerrar herméticamente tu cabeza y tus sentimientos para sentirte feliz pase lo que pase a tu alrededor. Y eso llevado al emprendizaje es todo lo contrario a emprender desde el espíritu hacker. Eres un individuo desconectado del mundo, sin redes ni incertidumbres, ni preguntas. Sólos tu y la felicidad. Pero como dice Ehrenreich, no ser positivo no significa ser negativo.

Según Ehrenreich:

Mi propuesta radical es el realismo, intentar averiguar qué sucede en el mundo y ver qué podemos hacer para resolver lo que nos amenaza y nos hace daño (…) pienso que la realidad y la verdad estáticas no existen pero nos aproximamos a ellas. Entendemos la realidad lo mejor que podemos en este momento, y hasta que tengamos más información, podemos actuar a partir de lo que sabemos.

 

Conclusión

La felicidad me parece un concepto engañoso porque se es feliz a ratos y cualquier decisión (emprender o trabajar por cuenta ajena en este caso) no te garantiza una tarifa plana de felicidad o infelicidad. Por tanto, la felicidad dependerá no tanto de la actitud que tengas ante la vida, sino de si consigues averiguar qué te gusta hacer y ganarte la vida con ello. Luego ya la forma que tengas de desarrollarlo (emprendiendo o por cuenta ajena) creo que tiene que ver más con la forma de ser de cada uno.