Un año más llegó la cena de Reding, ese evento entre necesario y absurdo donde nos juntamos a celebrar que Reding sigue vivo, brindamos por él y donde yo presido la mesa. Este año hemos tenido un nuevo invitado, el güiri de Windsor (adivinad quién es), por lo que seguimos sumando caché a este evento que es ya una tradición.

¡pero qué bien lo pasamos! 😀
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