Ya llevo un tiempo pensando en lo que impide muchas veces que una empresa se lance a montar su propia tienda online. Identifico claramente dos:

  • Dificultad para vender ciertos productos por internet (muebles, sofás, productos relacionados con el descanso, entre otros…)
  • Miedo a no tener una tienda física y ser invisible para determinados clientes.

Y aquí es donde las pop up stores pueden tener un papel estratégico, “tiendas efímeras que se abren con un fin y una duración ya determinada desde el principio”. Claro, esto no es nada nuevo para marcas como Adidas, H&M o incluso Karl Lagerfeld, pero sí lo es para empresas como las citadas arriba. En realidad no son tiendas, sino eventos que te permiten lanzar nuevos productos, generar acercamiento con comunidades específicas, vender stock, hacer promociones según consumo por zonas, trabajar tus relaciones, innovar con tus clientes, etc. Y tienen mucho sentido en un mundo donde cada vez más el intermediario sobra y el objetivo es el usuario final.

También se impregna de esta filosofía la idea de que un comercio ya no tiene por qué estar siempre en el mismo sitio, anclado a un lugar, sino que debe funcionar más bien como un showroom itinerante. Al mismo tiempo, daría mucho sentido a las deprimidas zonas comerciales de muchos municipios donde los comercios se ven obligados a cerrar por la falta de ventas y su incapacidad para adaptarse a las nuevas demandas del mercado.

Habiendo vivido muy de cerca la necesidad de innovar comercialmente en sectores como el mueble, creo que esta puede ser una buena alternativa. Entre otras cosas porque ya no hay que viajar hasta Yecla para comprar “mueble de Yecla” o incluso mejor aún, ya no hay que ir a Yecla para comprar buenos muebles. Pero claro, lo que decía al principio, sigue habiendo mucha gente que preferiría probar este producto antes de comprarlo.

Y oye, esto quizá también serviría para zanjar el aburrido debate sobre lo online como una amenaza para lo real y empezar a pensar sobre lo que el comercio online puede ayudar a innovar al tradicional y viceversa, empezar a pensarlos juntos en lugar de como opuestos.

Como todo, requerirá testeo para ver en qué medida lo real puede alimentar lo digital y viceversa. Por nuestra parte, ya estamos lanzando algunas ideas en esta línea con algún cliente e incluso ideando posibles servicios para nuestra Ruta Emprende Artesana.