Hoy quiero mostrar una interesante iniciativa, la Fundación Cine con Vecinos liderada por dos jóvenes cineastas argentinos, Fabio Junco y Julio Midú que están promoviendo un tipo de cine participativo. Hace poquito estuvieron en España, concretamente en la provincia de Alicante y nos llamó la atención en Tropos.

Junco y Midú llevan veinte años recorriendo Argentina organizando talleres de cine. La iniciativa surgió en la ciudad de Saladillo en Buenos Aires con el objetivo de potenciar la creación cinematográfica a partir del acceso creciente a las nuevas tecnologías educativas. Este modelo de producción cinematográfica se extendió por toda Argentina, especialmente desde que estallara la crisis del “corralito” en el año 2001. Desde entonces, dicha iniciativa ha llamado la atención de medios de comunicación internacionales y publicaciones de prestigio como Cahiers du cinema. Tras haber pasado por Ecuador, Cuba o Uruguay; hace unas semanas llegaban a España.

Además, desde el año 2003 celebran el Festival de Cine de Saladillo, lugar de encuentro de películas de ficción de bajo presupuesto donde se reúnen cineastas, estudiantes de cine y realizadores amateurs. Todo un ejemplo de cómo un proyecto piloto ha convertido a una ciudad en un punto de encuentro de profesionales y amateurs en el mundo audiovisual.

Talleres express
Una de las particularidades de este proyecto es que estos talleres de cine filman, montan y proyectan un cortometraje en veinticuatro horas. Ejemplo de ello es su último cortometraje rodado en Onil (Alicante) y titulado “Lección inesperada, fábula sobre la educación y la lectura en la adolescencia“.

Audiovisual: potente herramienta para contar historias
Las historias de los cortometrajes son propuestas por los propios vecinos al inicio del taller, y pueden ser reales o invesntadas. Pero en unos casos y otros, las personas habitualmente se interpretan a sí mismos. Los promotores confiesan que, en ocasiones, se han encontrado, tras la realización de un taller, que el cine ha ejercido “efectos terapéuticos” sobre los problemas cotidianos de los vecinos.

Los vecinos, afirma Julio, “descubren en el cine una herramienta poderosa para contar historias que no se cuentan en los cines”.

Qué hace interesante este proyecto para Tropos:

  • Involucración de una comunidad real en el guión y rodaje de un corto, concretamente, los vecinos de un municipio.
  • Concepto de “taller” como espacio de trabajo donde diseñar, rodar y proyectar un corto.
  • Las historias son propuestas por los propios vecinos por lo que el lugar de rodaje actúa como proveedor de relatos que importan allí y que muestran la idiosincrasia del lugar “historias by…”.
  • El lugar de rodaje se convierte no solo en proveedor de localizaciones, sino tambíen de actores, historias, etc.
  • El concepto de herramientas ligeras y taller express que se aleja de los procesos audiovisuales standars, son otras variables de tiempo y presupuesto.
  • Interesante mapa de historias distribuidas que se obtiene.
  • Ir más allá del concepto de film office o movie map, pudiendo convertirse en un verdadero proceso de desarrollo local.

Quizá este proyecto pueda ser un referente a tener en cuenta para los workshops que estamos diseñando, unos talleres que serán organizados por Tropos pero dirigidos por diferentes profesionales del panorama actual, y temáticos, tratando de cubrir las diversas áreas implicadas en un proceso audiovisual.