El 40% de las empresas del mueble han desaparecido desde que comenzó la crisis“, tremendo titular que aparecía en diarios locales y regionales en relación al sector del mueble de Yecla hace unos días.

Pese a la cercanía, pocos han sido mis contactos profesionales con este sector, quizá porque algo me decía que sería difícil cambiar algo bajo la superficie. Las pocas oportunidades que han surgido iban dirigidas a trabajar no sólo el “cómo comunicar” sino el “qué comunicar”. Algo que me ha traído algún que otro dolor de cabeza. Recuerdo muy bien y casi como una victoria el año que conseguimos evolucionar el enfoque del 5º Congreso de Diseño e Innovación en el sector del mueble y la madera. Recuerdo que en ese congreso centrado en la “innovación y el “diseño” se invitaba cada año a los mismos empresarios de siempre y consultores que hablaban de Coca-cola a gente que tenía una tapicería. Ese año, pusimos en marcha la campaña “encuentro deFuturo” y dentro de sus acciones “El congreso en ruta” con la que conseguimos sembrar la curiosidad por trabajar en este sector a estudiantes y universitarios. Se hizo un verdadero esfuerzo por hacer sentir parte del congreso a este público e invitar a que se imaginaran cómo les gustaría que fuese el sector del mueble en el que les gustaría trabajar en el futuro. También tengo que decir que esa fue la última edición del congreso, por la delicada situación económica de la asociación que lo organizaba. Ahí pudimos ver el monstruo de cerca… Y esto me recuerda este post sobre “qué echa a los jóvenes” cuando los indianos decían que hay que “cambiar la cultura productiva de una cultura industrial con centro en procesos y máquinas a una cultura del conocimiento con el centro en las personas que reconozca el valor de la creatividad“.

No soy fan de IKEA ni de sus muebles, pero sé admirar un modelo de negocio y sobretodo, su capacidad de hacerse atractivo no solo al cliente final, sino a la cantidad de públicos que han surgido en torno a ellos: montadores de muebles ikea, foros especializados en cómo crear ambientes o aplicar las tendencias basadas en ikea, empresas de transporte que llevan muebles de Ikea, decoradores que te asesoran sobre muebles de Ikea. Al final Ikea ha creado como una industria alrededor de sí misma. Pero ya no sólo eso, sino que desde el ámbito de la investigación, también se están haciendo aportes. El último ha salido estas semanas: el IkeaBot, un robot diseñado por el Instituto Tecnológico de Massachusetts y la compañía Kuka youBot que monta por sí mismo los muebles de la multinacional sueca, concretamente y para empezar, uno de sus productos más vendidos, una mesa. Aquí puedes ver el vídeo.

Podemos pensar que los muebles de Ikea son malos, y que portan mundos y significados basados en el usar y tirar, que trabajan bajo un agresivo corporativismo y que intentan meterte sus nombres suecos hasta en la sopa pero… algo deberíamos de aprender de ellos mirando todo lo que han sido capaces de generar a su alrededor.

Digo esto y me siento un poco como Javier hace unas semanas en este post cuando se preguntaba cómo dar el salto a una economía tecnológica y del conocimiento, aunque claro, en Yecla sí hay industria y pesa como una losa. Me encanta leer sobre el NER y sus casos, empresas que han sabido transformarse en mitad de la crisis, peor ¿cómo hacerlo aquí? ¿por dónde empezar?

El panorama actual del muchas empresas de mueble en Yecla son fábricas y fábricas llenas de máquinas paradas que ya no reciben pedidos o pedidos tan grandes como antes y que no cubren sus mínimos de producción para poder ser rentables.

¿Qué estrategias se están tomando? Bueno, pues internacionalizar a tope (los que pueden) y cerrar (los que no pueden). Cerrar porque no es viable ya tener una maquinaria parada, el cliente viene en mucha menor medida a Yecla y el la burbuja inmobiliaria ya es poco menos que un bonito recuerdo. Pero eso significa que después de más de un siglo de tradición mueblera debamos olvidarnos del mueble por completo??

Quizá se debería empezar por conocer los miedos y las barreras, no sólo económicas (pérdida de rentas) sino muy psicológicas (negocios familiares que fracasan, personas que han trabajado toda la vida en lo mismo, profesionales como el “representante” que funcionaba como un comisionista y que ahora ya no son útiles), entre muchas otras.

No se puede trabajar desde la superficie en los sectores industriales y tradicionales como este, hacen falta estrategias que remuevan los cimientos de esta industria, donde el cambio esté basado en las personas y no sólo en la tecnología ni en la fabricación de nuevas burbujas.

Ya hice un pequeño análisis el año pasado y continuamos haciéndolo desde la comunidad de desarrollo que estamos montando. Ideas y ganas hay muchas pero la cosa está en el cómo y quizá desde dónde se promuevan estas ideas. Seguro que en ese encuentro de neovenecianos salen muchos cómos y quiénes sobre este tema. 😉

Por cierto, esta semana “el mueble de Yecla” es mainstream, ya que, se celebra la 52 edición de la Feria del Mueble de Yecla, que alardea de ser “la más antigua del sector” y como insisten los titulares estos días “la única cita española del mueble que ha quedado en el calendario”. Ser antiguo no está mal, pero ser sólo antiguos