El pasado viernes escribí un post, como siempre en un intento de poner por escrito las conclusiones que voy sacando en mi día a día. Para mi sorpresa y tras no haber abierto durante todo el sábado el ordenador, el domingo descubro atónita que mi blog había tenido durante el sábado cerca de 300 visitas!

Captura de pantalla 2013-03-08 a la(s) 18.01.44Tras varias fases psicológicas.. sorpresa… miedo…negación.. vergüenza… angustia… finalmente conseguí calmarme y empecé a pensar en cuál podría haber sido el motivo de este pico inesperado de visitas. Investigando me dí cuenta de que Alfonso Alcántara @yoriento había enlazado mi balbuceante post desde su twitter y su facebook (imagen), con todos sus followers y megusteadores! Además, por si fuera poco, me sugería un cambio de título, seguramente más viral o directo que convertía mi post en uno de esos listados mágicos de “resuelve tu vida en 10 pasos” que me recordó la necesidad que tenemos los seres humanos de hacer y consumir listados y paquetitos de ideas.

Ese cambio de nombre y el hecho de que alguien tan popular en la red como Alfonso me enlazase me trajo un volumen de visitas inédito y alucinante para el tráfico habitual de mi blog. Pero, leyendo luego el post de los indianos sobre la conversación y los fundamentos que la hacen posible, caí en cuenta de que ninguno de esos casi 300 lectores había comentado en mi blog. Pensé que tras el atracón de visitas llegaría algo… pero no ocurrió, al menos no en mi blog. Algún seguidor que otro en twitter pero poquito más…

Esto me hizo pensar en que pese a la viralización del contenido, no había surgido conversación real. Ese quizá sea uno de los efectos de las mal llamadas redes sociales y es que nos hacen engullir información pero no pararnos a hablar y conversar sobre dichas ideas.

Aun así, reconozco que me sentí halagada porque Alfonso compartiera mi post, como me ocurre con cada comentario que recibo… ¡es toda una alegría! Sin embargo, haber recibido este pico de visitas y decenas de retweets de gente que no conozco y que seguramente ya me han olvidado da un subidón de ego personal momentáneo pero poco más..