No quiero a repetir el mito de todos los años, iniciar un libro que no terminaré de leer, decir que quiero escribir en el blog y luego pensar que nada es lo suficientemente trascendente como para contarlo, querer introducir algo de planificación en mi aventura empresarial y luego dejarme llevar según sople el viento. Quiero provocar que ocurran cosas y tener metas para, al menos, saber en qué fallé. Esa será no mi promesa para este año, sino mi gran convicción.

Por ejemplo, llevo un tiempo reflexionando sobre cómo y de dónde han surgido mis proyectos en 2012, muchos han sido auto-promovidos, en respuesta a preguntas hacker; otros han surgido vía colaboraciones, por gente que me conoce y quiere trabajar conmigo; otros han surgido vía recomendaciones, por gente que quiere que trabaje con otros; y otros surgen de la red eGruyère donde comparto intuiciones y ganas de experimentar con muchos compañer@s.

En definitiva, quiero introducir la reflexión en mi planificación de trabajo y ser capaz de volcarlo en el blog. Reflexionar más que exponer algo cerrado. Es una sensación extraña cuando escribo un post exponiendo algo ya pasado, me siento como vacía y me gustaría ser capaz de abrir más mis propios procesos internos de trabajo.

Bueno, pues será cuestión de soltar los miedos y coger los hábitos… de momento, ya tengo en cuenta, estos consejos indianos 😉