En cuanto asistes a un par de eventos relacionados con el Desarrollo Local, siempre se acaba incidiendo en las mismas ideas o quejas, la inestabilidad del puesto de trabajo, el ciclo olímpico-político que sufre el ADL, la dependencia del liderazgo del político de turno, la falta de visión de muchas Administraciones locales que prefieren emplear a su ADL en temas de “gestión de subvenciones”, “administrador”, “apoyo a la secretaría”, “chic@ para todo” como decía un buen amigo y ahora ex-ADL; en detrimento del papel de “dinamizador“, “empoderador“, “activador” que le sería mucho más adecuado.

La vinculación del ADL al ámbito público y por tanto, al interés cuatrianual del político hace que muchas veces se devalúe su papel. Por ello, creo que es interesante reflexionar sobre el potencial desarrollo de los ADLs en un ámbito privado, apoyado no tanto en una concejalía, sino en los agentes sociales del territorio.

Además, en la misma selección pública de los Agentes de Desarrollo Local, la visión o definición de este actor resulta algo limitada, solo hay que verlo en la definición existente en la Wikipedia o en la propia normativa del Desarrollo Local donde se entiende éste como “trabajadores de las corporaciones locales o entidades dependientes o vinculadas a una Administración local que tienen como misión principal colabora en la promoción e implantación de las políticas activas de empleo relacionadas con la creación de actividad empresarial, desarrollándose dicha colaboración en el marco de actuación conjunta y acordada de la entidad contratante y el Instituto Nacional de Empleo.

En todas las oposiciones que se abren, se acaban solicitando perfiles centrados en Económicas, ADE, Derecho, perfiles técnicos que eluden totalmente el verdadero papel del ADL, su rol como agente relacional.

Desde que comencé mi andadura emprendedora con mi equipo de colaboradores/emprendedores, hemos estado desarrollando con muchas ganas e ilusión, proyectos relacionados en mayor o menor medida con temas de Desarrollo Local, quizá de una forma espontánea, intuitiva, no buscada. De alguna manera, partimos de la idea de que el recurso más importante para comunicar un territorio es el ciudadano que reside en él y por ahí han surgido ideas y proyectos interesantes.

¿qué opináis? la falta de visión, y ahora de fondos, desde lo público debe dar paso a iniciativas desde lo privado? facilitaría ello el surgimiento de iniciativas de desarrollo local más integradas en las necesidades locales y con una visión multidisciplinar?? o por el contrario, es contraproducente iniciar procesos de Desarrollo Local que no surjan desde la propia Administración local?